• Equipo Equidad Financiera

Sálvate tu primero

Seguramente alguna vez escuchaste al tomar un vuelo que en caso de despresurización del avión, antes de ayudar a alguien más, tenías que ponerte la mascarilla de oxígeno tu misma. De la misma forma sucede en la vida. A la primera que tienes que rescatar es a ti misma.

Yo no puedo creer que como mujeres nadie nos diga explícitamente que tenemos que asegurarnos que trazar una serie de estrategias que nos permitirán, independientemente de lo que suceda a nuestro alrededor, estar bien siempre. Incluso, por desgracia, a muchas mujeres todavía se les inculca y se les forma para que encuentren proveedores y quién se haga cargo de ellas.


Por tal motivo considero que esta es la oportunidad perfecta para que comparta contigo los pasos financieros a seguir para iniciar tu independencia financiera. La única manera de ser mujeres empoderadas es a través de ser amas y señoras de nuestro dinero y nuestros recursos.


¿Por dónde empiezo?


Lo primero que tienes que hacer desde que tienes un empleo o empiezas a generar ingresos en tu negocio es ahorrar el equivalente a 3 meses de tu sueldo. Si te das cuenta esto lo puedes lograr fácilmente en un año si ahorras el 23.1% de lo que percibes mensualmente incluyendo aguinaldo o en dos años si ahorras el 12% mensual. En realidad hay muchas formas de lograr la meta pero lo que más te conviene es ahorrar en una cuenta que te permita generar intereses cada día que tengas tu dinero invertido ya que así que el monto o el tiempo que destinas al ahorro puede reducirse. En pocas palabras, donde hay intereses es más fácil alcanzar nuestras metas.


Recuerda que estas construyendo un fondo de emergencias, por lo que si bien buscamos generar rendimientos, también es muy importante que el dinero esté disponible con facilidad. Lo ideal es que lo tengas con disponibilidad diaria o máximo a un mes. Una buena idea es invertirlo ya sea en el fondo BONDDIA o ENERFIN de CETES Directo, ya que el primero tiene liquidez diaria y el segundo el primer lunes de cada mes. También puedes preguntar en casas de bolsa o bancos sobre estas opciones, aunque en mi experiencia los rendimientos no son tan altos como CETES y las comisiones merman aún más tus intereses y a final de cuentas cada punto porcentual de comisiones, representa sumas importantes de dinero que tu dejas de percibir. Adicionalmente, hay que tomar en cuenta que existen importantes barreras de entrada en las casas de bolsa y los bancos ya que exigen un monto mínimo que muchas veces suele ser alto para abrir una cuenta de ahorro con rendimientos altos. Las cuentas de ahorro comunes ofrecen rendimientos que dan pena y no cubren ni siquiera el efecto de la inflación.


Actualizar es la clave


Cada vez que te suban el sueldo o cambies de trabajo deberás dedicar los primeros meses a actualizar el monto del fondo de emergencia. Si eres constante y lo haces desde que empiezas a trabajar, esto se convertirá en un alivio para ti, sabrás que siempre pase lo que pase estarás protegida por ti misma, que podrás tomar decisiones rápidamente y que contarás con suficientes

opciones. Este fondo de emergencia es tu libertad. No lo regales a nadie que no lo merezca y trata siempre de mantenerlo exclusivamente para ti.


Una vez que construiste tu fondo de emergencia, hay que empezar a pensar en el futuro que vas a construir para ti misma. El tiempo pasa rápido pero el dinero se va más rápido si no cumple con un objetivo específico. Nadie nos asegura (aunque ojalá así sea) que el tiempo soplará siempre a nuestro favor. Debido a lo anterior, lo ideal sería que diseñáramos nuestra estrategia de inversión de largo plazo, pero de eso te hablaré en el siguiente post.



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