• Equipo Equidad Financiera

¿Qué demandamos hoy como mujeres en el empleo?

Define el éxito en tus propios términos, consíguelo por tus propias reglas y construye una vida de la que estés orgullosa. – Anne Sweene


Hace unas semanas estaba platicando con un chico brillante que tiene una visión muy elevada y empresarial del mudo corporativo, y que ha convivido en buena medida con muchos directores sobre las cualidades de las mujeres para destacarse como directoras de finanzas. Honestamente, las conclusiones de esa plática no son las que describiría como satisfactorias. Me pareció que en el breve tiempo que duró la plática no terminé por explicar la diferencia de visiones que tenemos como género en lo que refiere a ocupar una posición de liderazgo, y es justo eso lo que me ha llevado a escribir este breve texto sobre qué es lo que esperamos las mujeres en el espacio laboral hoy en día.


En primera instancia, creo que hoy más que nunca las mujeres estamos preparadas pare enfrentar retos mayores en el espacio laboral. Poco a poco nos hemos vuelto más ambiciosas, y hemos dejado esa culpa que arrastramos por años para al fin dedicar nuestras vidas a nuestro propio crecimiento y éxito, más que dedicarla al bien de terceros. De hecho, cada vez somos más las mujeres que nos enfocamos en mayor proporción a nuestra carrera profesional.


En segunda instancia, considero que finalmente, a través de la adopción de mejores prácticas corporativas y de sustentabilidad, las empresas están implementando políticas laborales más incluyentes y equitativas. Por lo mismo, es justo este nuestro momento de dejar nuestra posición pasiva como mujeres, y hoy más que nunca comenzar a intercambiar ideas y abrir el diálogo sobre cómo podríamos mejorar las condiciones de manera que nos favorezcan a todos.


En concreto yo diría que, el encontrar el punto óptimo para continuar trascendiendo en el mercado laboral como mujeres requiere de la conjunción de ciertos factores importantes. En primera instancia bien habría que dejar claro que no queremos trabajar menos horas que nuestros compañeros hombres, o que no queremos o podemos llevar la carga de los periodos de mayor stress laboral. Lo que requerimos es que en aquellos momentos en los que tengamos la necesidad de no estar presentes en el espacio laboral, existan las posibilidades y la confianza para que podamos trabajar desde otro sitio. A final de cuentas, hoy en día todo se puede solucionar remotamente, ¿cierto? Además esta es una práctica que se puede aplicar para todos por igual porque honestamente, ¿quién trabaja dando su 110% cuando una parte de su vida personal no está en equilibrio?


En segunda instancia, considero que el rol del jefe es vital. Queremos jefes con la suficiente inteligencia emocional para sobrellevar épocas donde la carga de trabajo sea pesada de la mejor manera posible. Si bien entendemos que los cortos tiempos de respuesta y la presión es basta, puede siempre existir una relación de respeto y buenos tratos. Hay muchos jefes que crean sus equipos de trabajo con mujeres porque saben que hasta cierto punto soportaremos más los gritos y desplantes que los hombres.


Por otra parte, solicitamos que nuestros jefes nos den retroalimentación y nos ayuden a llegar a la siguiente posición al igual que como lo harían con nuestros compañeros hombres. Requerimos que nuestro estatus civil o familiar no sea un punto de evaluación de nuestro desempeño. De igual manera, no queremos sufrir discriminación por el simple hecho de ser atractivas o no. Probablemente sin el apoyo de un buen jefe será muy difícil que las puertas a los siguientes niveles se nos abran. Nosotras por nuestra parte nos comprometemos a darlo todo, a ver todas las situaciones de la forma más objetiva y a estar siempre a la altura de los retos que se nos presenten. Tampoco queremos que adopten una posición paternalista. Queremos ganarnos el puesto por nuestros propios medios, tomando siempre en cuenta que un poco de guía y uno que otro consejo serán bien recibidos. A final de cuentas no hay nada más satisfactorio que ver lo que uno misma es capaz de lograr con su esfuerzo. Cabe destacar que el pertenecer a equipos balanceados en cuanto a género siempre será un plus. Además de que las mujeres somos más competitivas, siempre es un estímulo ver como otras mujeres van progresando y avanzando en las posiciones directivas. De hecho, desde mi punto de vista el aceptar un empleo donde no existen mujeres en puestos directivos, ofrece muchas veces retos en cuanto a cultura laboral innecesarios.


Pero entonces, ¿qué nos detiene de alcanzar el éxito?


Como mujeres sabemos que queremos destacar y hacer las cosas bien pero de forma diferente. Sabemos que existen formas menos masculinas, menos agresivas y más eficientes de hacer las cosas. Si bien son variadas las características que como mujeres incorporamos a los equipos de trabajo bien habría que destacar nuestra capacidad de relacionarnos, generar conexión y vínculos, lo cual resulta vital para lograr metas relevantes a nivel directivo. De igual manera contamos con amplia facilidad para trabajar en equipo, comunicarnos y para encarar dificultades. Además nos caracterizamos por ser creativas, hacer las cosas diferentes y en general siempre poner un poco más de nuestro toque personal. Pero sobre todo, también somos analíticas, somos disciplinadas, podemos seguir un plan estratégico y podemos dar órdenes, al igual que los hombres.


Como mujeres estamos cansadas cansadas del discurso que señala que no podemos lograr x o y objetivo porque nunca se ha hecho de esa manera, o que la única forma de lograr la posición directiva significaría adoptar un rol mucho más masculino. Necesitamos que en los espacios de trabajo se nos brinden las suficientes herramientas, oportunidades y espacios para desarrollarnos sin que exista exclusión por el sólo hecho de ser mujeres. Requerimos de mentores y personas decididas a compartir sus historias y experiencias con nosotras para que así nos fortalezcamos más y seamos seres mucho más completos. No queremos despojar al sexo masculino del mundo ejecutivo, queremos crear junto con los hombres espacios más amables para ambos, lugares donde nuestros puntos de vista diferentes complementen la perspectiva para actuar y tomar mejores decisiones de negocios. Queremos dejar claro que no por que tengamos familias u otros compromisos no nos importa nuestra vida profesional. Tal vez si los hombres también dedicaran mayor tiempo a su vida personal encontrarían otro tipo de riqueza y adquirirían una visión más holística de la vida. Además las generaciones más jóvenes cada vez valoran más el espacio que dedican a sus familias.


Finalmente, algo que me parece vital es que queremos que los tratos y acuerdos se celebren en los horarios y espacios de oficina. El llevar los cierres de acuerdos, negociaciones y citas de negocios a bares y otros lugares sólo accesibles para hombres nos excluye como mujeres de ser parte de ellos.


Se ha demostrado que los resultados económicos de las empresas con mayor número de mujeres en puestos directivos son mejores. ¿Ahora imaginen que logramos hacer del espacio laboral un lugar decrecimiento y desarrollo equitativo para todos? Eventualmente, las hijas de los hombres que hoy dirigen el 90% de las empresas van a tener la necesidad de incursionar al mercado laboral y ¿ a qué condiciones les gustaría que se enfrentaran?


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