• Equipo Equidad Financiera

Infidelidad financiera ¿Ocultas tus finanzas de tu pareja?

Actualizado: feb 20

Según una encuesta efectuada en octubre de 2019 por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México, el 79% de los mexicanos sufre de alguna deuda financiera. Alguno de esos compromisos monetarios no solo son el resultado de necesidades, sino que responden a gustitos banales que a veces nos damos. En ocasiones el despilfarro es tal, que muchas personas decidimos convertirlo en un secreto ante nuestras parejas. ¿Será esa la postura correcta?


Contraer deudas ya supone un gran problema, pero el dilema no queda ahí. Todo empeora cuando hacemos de nuestras deudas un secreto, y éstas pasan invisibles ante los ojos de la persona con la cual se supone que tenemos mayor confianza y con quien estamos trabajando día a día en construir el mejor equipo. Sin embargo, también entiendo perfectamente el otro lado de la moneda, ¡decirle a alguien o peor aún enseñarle a alguien lo que en verdad gastas puede ser el mayor acto de valentía en el mundo! Y es justo entonces, cuando no juntamos ese valor, o tenemos miedo a que nos controlen que así sin más, que la infidelidad financiera entra a nuestra vida. A partir de ese momento, ponemos en juego nuestra estabilidad sentimental y más que eso el futuro financiero de la relación y la otra persona involucrada.


Desgraciadamente, ocultar la realidad financiera es más común de lo que muchos podríamos pensar. Tan solo en Estados Unidos el 43% de las personas ha confesado mantener a escondidas alguna deuda ante su pareja. Lo peor es que hay probabilidades de que esta costumbre vaya en incremento. Sobre todo si tenemos en cuenta que los millennials somos más asiduos a dicha práctica que las generaciones anteriores.


Además de las deudas, existen otros factores que dan pie a la infidelidad financiera. Este es el caso del capital oculto. Personas que deciden ahorrar o comprar bienes a escondidas de la otra persona. Lo cierto es que cuando la verdad sale a flote siempre hay consecuencias. Además de lastimar la confianza de nuestra pareja, puede incluso provocar un desenlace sentimental. Lo mejor en este caso es manejar tres cuentas, dos independientes para cada uno de los involucrados en la relación y otra para la relación, y si bien no tienes que confesar el monto exacto que tienes ahorrado o invertido, sería bueno que le dejes saber al otro que tienes tus inversiones así en el futuro no habrá sorpresas y también te colocarás en una situación mucho más equitativa respecto al otro.


Ocultar secretos de dinero no es productivo ya que las relaciones de cualquier índole se basan en la confianza y algunos de los motivos para ocultar cuestiones en cuanto al dinero estarían relacionadas con situaciones de poder, control, manipulación, creencias de poco merecimiento, baja autoestima, entre otros. Partiendo de ello, lo mejor será sincerarnos en primera instancia con nosotros mismos sobre nuestra relación con el dinero y posteriormente con la persona que hemos decidido compartir nuestra vida. Si no puedes hablar de dinero con la persona que amas ¿en verdad tiene futuro la relación?


Sincérate con tu pareja en cuestiones de dinero


A pesar de que muchos consideran que los secretos de dinero son una excusa suficiente para romper una relación, sí se pueden tomar medidas para evitar tan trágico desenlace. Hay que estar conscientes de que lo sensato es no dar pie a los engaños financieros, y facilitar la comunicación con nuestra pareja de una manera abierta.


El dinero tiene la palabra


Conversar con nuestra pareja sobre finanzas es una excelente manera de conocer cuál es su actitud hacia el dinero. Una forma sencilla para aprender sobre sus finanzas y hábitos de consumo. Si bien no tiene que ver con interés, sería súper importante que en las primeras citas hablaras con la persona sobre qué piensa de las deudas, ahorros, jubilación, tarjetas de crédito, gastos, y todo lo que nos dé una noción de su comportamiento financiero. Pero sobre todo, fíjate en cuáles son sus verdaderos hábitos de consumo. ¿Paga todo con tarjeta de crédito? ¿Te lleva a lugares fuera de lo que podría gastar en su posición actual o a lugares súper baratos? ¿Cuánto deja de propina?- Créeme esto dice mucho más de lo que crees de las personas. Puesto que pienso que es injusto que si recibiste un excelente servicio dejes el 10% o menos sólo por ahorrarte unos pesos. Si no te alcanza para remunerar correctamente al mesero, ¡ve a un lugar más barato! También ten en consideración que hay personas que son pésimas organizándose o simplemente no les importa. Si tú tiendes a tener todo en control, te va a desquiciar un poco que paguen recargos cada mes sólo porque no se acordó que era la fecha límite de pago.


Una cuestión adicional a tomar en cuenta y de la cual nadie habla es que tienes que explorar los sentimientos del otro en caso de que tu ganaras más dinero. Tal vez no sea la situación actual, pero créeme que no quieres pasar por celos profesionales o tener que dejar un trabajo que te hace sentir plena justo por este tema. Explora la situación antes de que sea tarde.


Para que florezca una buena relación es imprescindible la transparencia.


Objetivos en conjunto


Una vez que tengamos plena claridad sobre nuestra realidad financiera y la de nuestra pareja, es el momento indicado para establecer objetivos. Ambos tendrán aspiraciones que pueden ser comunes o no, pero que de igual manera son importantes de materializar para alcanzar la plenitud en esta vida. Es posible que mientras uno de los involucrados en la relación sueña con tener una casa, el otro necesite cambiar de auto.


Cualquiera que sean las metas es preciso establecer el cronograma y coordinar los pasos financieros necesarios para lograrlo, buscando que los sueños de ambos se materialicen a la par.


La importancia de este paso radica en el hecho de que sirve de brújula para la relación. Ahora con las cartas sobre la mesa cada persona estará más comprometida. Ambos sabrán en qué medida afectará sus decisiones financieras los intereses del otro.


Balances regulares


Realizar de forma regular un balance financiero es una buena estrategia para mantener abierta la comunicación en temas de finanzas. La frecuencia de dichas revisiones depende del interés y las preferencias de ambos. Si los objetivos trazados son urgentes como el pago de una deuda, el intervalo entre una reunión y la otra puede ser de una semana. Por otro lado, si las metas son a largo plazo será suficiente con una vez al mes o cada quince días.


Ahora cuentan con un espacio regular para tratar los temas financieros de ambos. Será el momento para puntualizar los gastos del período, reajustar metas o discutir algún tema de la economía del hogar.


Estimular la transparencia


Compartir nuestra vida con una pareja implica también compartir nuestra intimidad financiera. Es preciso que desde el inicio de la relación se hable con la verdad. En ese sentido es importante estimular la franqueza. Es decir, aprender a escuchar sin juzgar, evitando con ello cualquier rechazo al tema. Recuerda que cada persona tiene su historia de vida, y las creencias y vivencias que tuvo marcarán su actitud actual frente al dinero.


La transparencia financiera debe ser una actitud sostenida durante el compromiso. Abrumar a nuestra pareja con reproches o quejas solo provocará que se espante, y finalmente decida ocultar cualquier cosa relacionada al dinero.


Esfuérzate en entender sus motivos


Las decisiones financieras de tu pareja están influenciadas en gran medida por lo que aprendieron de sus padres. En ese sentido es necesario que entiendas su realidad. Y aunque hay hábitos o creencias con las cuales no concordamos a veces tendiendo las conversaciones apropiadas se puede generar en el otro, el deseo de cambiar los hábitos.


También, si te das cuenta de que de plano no tiene la más mínima intención de modificar hábitos o que tiene una elevada inclinación hacia ejercer violencia financiera (controlarte con el dinero), lo mejor es que des carpetazo a esa relación. A final de cuentas podrías estar haciendo una mala inversión de tu tiempo y recursos por “ un supuesto amor”