• Equipo Equidad Financiera

En búsqueda de mi mejor versión

En nuestra identidad como persona influyen diversos elementos. Nos moldeamos según nuestra naturaleza, educación, creencias religiosas, familia y amigos. Sin embargo, no necesariamente quedamos aferrados a una “forma de ser”. Es posible que algún acontecimiento, justo como el que estamos viviendo, nos haga cambiar de dirección. Para ese momento nuestra manera de interpretar la vida será diferente. Y aquellas viejas creencias que pensábamos “correctas” dejan de ser las indicadas.


A esa urgencia de cambiar nuestra identidad como resultado de una crisis personal o tensión emocional se le nombra desintegración positiva. Y sucede cuando ante una contingencia nos vemos obligadas a construir un nuevo yo. Tal como si fuera un renacer, rompemos con creencias y costumbres que, hasta hace poco, nos parecían las adecuadas.


En medio de ese nuevo despertar hacemos un gran descubrimiento: somos las responsables de diseñar el prototipo de quienes somos. Nuestra identidad es el resultado de la experiencia de nuestra vida, pero también es el resultado de lo que creemos, y sobre todo lo que pensamos de nosotras mismas la mayoría del tiempo y en lo que imaginamos que nos convertiremos. A veces subestimamos el potencial que tiene imaginar el futuro, siendo que es el factor de cambio más relevante.


Cambiar lo que debe ser cambiado


Afortunadamente para cambiar no necesitamos esperar por ninguna crisis personal. Somos autosuficientes para determinar cuál será la próxima identidad que nos merecemos. Participando activamente podremos incidir en nuestro propio perfil como persona. Una manera sabia de influir en nuestro desarrollo personal, evitándonos errores, infelicidades y molestias. Solo existe una salida: si quieres cambiar tu vida, también debes cambiar tu identidad.


Cuando intentes cambiar tu forma de vida hazlo de una forma inteligente. Por ejemplo, nunca pienses en ti como una persona con pésimos hábitos financieros que se esfuerza al máximo para obtener buenos resultados. Pensar que eres “una persona con pésimos hábitos financieros”, abrumará tus deseos de cambiar. Entonces nuevamente regresarás a las malas prácticas, simplemente porque sientes que no eres lo suficientemente buena con tus finanzas. De forma inconsciente respaldamos lo que “pensamos” de nosotras, cerrando el paso a la evolución personal.


Si queremos un cambio en nuestras vidas entonces debemos comportarnos de acuerdo a la nueva identidad que deseamos lograr. Desde ahora debemos actuar en correspondencia al diseño de identidad que deseamos ser. Es decir nos comportaremos como una mujer que tiene orden y planeación en sus finanzas. Si solo tratamos de cambiar nuestros hábitos fallaremos, porque una mentalidad que solamente transforme hábitos, seguirá pensando que “no puede hacer algo” y que tan solo “intenta hacerlo”.


Tu identidad por encima de tu comportamiento


Es hora de que decidas elegir tu nueva identidad. Si en tu elección decides sentirte como una persona financieramente exitosa, entonces será posible que reflejes la aptitud de una persona que trabaja para lograr su libertad financiera. En simples palabras, “primero sentir y después manifestar”. Primero debemos creernos el papel para luego actuar en consecuencia.


¿Y cómo lo logro?


  1. Piensa en esa mejor versión de ti misma, la que siempre quisiste ser. Es esa tu verdadera versión, el resto solo ha sido el piloto automático en el que te apoyaste por mucho tiempo. Si en ocasiones has actuado muy diferente a tu propia definición de lo “correcto” ha sido porque en ese instante tu identidad mental no reflejó tu verdadero yo.

  2. Pregúntate cuál es tu siguiente nivel y empieza a percibir el trayecto de tu nueva carretera. Ese será el recorrido que deberás seguir para redefinir tu identidad y conseguir un verdadero cambio. Recuerda que tu identidad no es permanente, sino que tú misma puedes influir sobre ella. Es posible dar un giro a nuestro presente hasta el punto de dejar atrás nuestro viejo prototipo.

  3. Cree que es posible. Si queremos cambiar nuestra vida, de entrada debemos pensar que ya somos capaces de manejar desafíos.


Solo construyendo una nueva identidad seremos capaces de cambiar nuestra aptitud con respecto al dinero, nuestras relaciones o nuestra vida en general. ¿Estás lista para tu mejor versión?