• Equipo Equidad Financiera

El Pink Tax: ¿Un impuesto por ser mujer?

Aunque hemos conseguido reducir la brecha existente entre los derechos del hombre y la mujer, la verdad es que todavía queda mucha tela de donde cortar. Las mujeres no solo ganamos menos que los hombres al ocupar cargos similares, sino que, paradójicamente, pagamos más por los productos que consumimos.


Sí, ganamos menos por los mismos puestos y pagamos más por los mismos productos, -pero claro la desigualdad no existe-.


La simple presencia de “for woman” o “para mujer” en la etiqueta de un producto puede marcar una diferencia de precio, y todo gracias al Pink Tax. Cabe señalar que el “Impuesto rosa” no es propiamente un impuesto, ya que no lo recauda el Estado, sino que se trata de un sobreprecio que cobran ciertas compañías por sus productos por el simple hecho de estar enfocados hacia las mujeres. Es decir, la iniciativa privada sería la responsable de acabar con esta diferenciación.

El impuesto que sí recauda el Estado directamente es aquel asociado a los artículos de higiene personal básica como los tampones y toallas sanitarias que como mujeres requerimos cada mes y que en México están gravados con el 16%. Aunque se ha tratado de eliminar el IVA por lo menos desde el año 2016 y en 2019 la propuesta de nueva cuenta se puso sobre la mesa, es un hecho que la reforma no ha pasado.


Es bien sabido que los artículos de higiene básica son un lujo en México y en el mundo cuando se habla en términos de pobreza. El no tener recursos para artículos de higiene personal básicos obliga a las mujeres a dejar de asistir a la escuela, al trabajo y realizar las actividades cotidianas, al menos 13 veces al año por 4 o 5 días en el mejor de los casos.


Lo anterior, simplemente promueve la deserción escolar y laboral, contribuyendo a hacer prácticamente imposible el romper el círculo de la pobreza para las mujeres. Si bien la eliminación de los impuestos a estos artículos no resuelve el problema, el hecho es que las mujeres dejarían de pagar aproximadamente MXN 93.24 en impuestos al año, tomando en cuenta un precio unitario de las toallas de MXN 26 y asumiendo se requieren dos paquetes por mes. Lo anterior implica que si la edad reproductiva de una mujer va de los 11 a los 49 años, en promedio, una mujer habría pagado MXN 3,543 en impuestos al menos en su vida sólo por haber nacido bajo este género. Si una mujer invierte los MXN 93.24 anuales, a una tasa NOMINAL de 7%, obtendría al término de 38 años, un total de MXN 17,357. El costo de ser mujer en México y el mundo por simple biología, es alto.


¿Qué es el Pink Tax y cuáles son sus implicaciones?


El Pink Tax o Impuesto Rosa no es más que el sobreprecio en las versiones femeninas de muchos productos y servicios en comparación con aquellos que van dirigido al sector masculino. En simples palabras, un gravamen “invisible” que afecta a una buena parte de los bienes o servicios destinados al público femenino.


Perfumes, cremas, desodorantes, champú y rasuradoras, son solo algunos de los productos higiénicos que en sus versiones femeninas superan el precio de sus homólogos masculinos. Tan solo en los productos para el cabello la diferencia puede representar hasta el 48% del precio. Mientras que las rasuradoras femeninas (tomando de referencia la marca líder en rastrillos), resultaron ser un 17% más caras que las masculinas, de acuerdo a un estudio realizado por la Profeco en mayo de 2019. La ropa interior para incontinencia mostró un diferencial de precios de 15.3%.


En la ropa el comportamiento sigue la tendencia. En el 2014 la marca Old Navy fue criticada por su notable utilización del impuesto rosa. Para ese momento la marca decidió cobrar entre USD 12 y USD 15 más por las tallas grandes de pantalones femeninos, mientras que los pantalones masculinos conservaban su precio sin importar la talla. En la actualidad el impacto del impuesto rosa en la ropa ha sido tal, que las camisas femeninas en promedio llegan a costar hasta un 15% más que las de los hombres.

El pink tax no solo es aplicable a los productos destinados a las mujeres adultas. Desgraciadamente la tendencia al sobreprecio se aplica desde el propio embarazo. Es así como el precio de los artículos de las niñas supera a el de los varones. Siguiendo la tendencia para los artículos de juguetería, en donde los juguetes para niñas pueden alcanzar valores escalofriantes en comparación con los juguetes de los chicos.

Al buscar explicación, la supuesta “justificación” suele hacer alusión a que los productos femeninos requieren de empaques acogedores, diseños llamativos y publicidad, con el fin de hacerlos más atractivos. La realidad es que, la fuerte relación que existe entre la mujer y las decisiones de compras dentro del hogar la convierten en víctima de las estrategias de mercadotecnia. De acuerdo a la OCEPP, las mujeres tomamos el 70% de las decisiones de compra a nivel mundial.


¿Y qué hay con los servicios financieros?


Pues bien, el pink tax tampoco deja de estar presente en los servicios financieros. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), en un ejercicio durante el 2019 puso en evidencia las diferencias de costos de los seguros médicos dirigidos a mujeres en comparación con aquellos dirigidos a los hombres.

La CONDUSEF constató como los costos de seguros de algunas instituciones del sector eran afectados por el pink tax o impuesto rosa. Por ejemplo, en BBVA Seguros la prima neta anual dirigida al público masculino era de MXN 11,392, mientras incrementaba su valor a MXN 14,320 (+25.7%) para las mujeres. Por su parte, Inbursa Seguros varió la cifra de $12,104 hacia $16,071 (+32.77%) y GNP Seguros lo hizo de $17,347 a $24,305 (+40.11%). La designación de los precios responde a la supuesta razón de que las mujeres viven más tiempo y suelen enfermarse más que los hombres.


En los servicios de peluquería la tendencia se mantiene. Las mujeres se ven obligadas a pagar por un corte de cabello hasta un 25% más que los hombres. Y si de servicios asistidos se trata, en las solicitudes telefónicas de reparación de vehículo, las mujeres tienen el doble de posibilidades de recibir cotizaciones superiores que los hombres.

¿Qué podemos hacer?


Luchar contra una tendencia tan arraigada a veces se torna difícil. Sin embargo, hay estrategias que pueden ayudarnos a mitigar el impacto. 


· Realizar análisis y comparaciones de precios antes de decidirte por algún producto o servicio.


· De ser posible, sustituir aquellos artículos más caros por versiones neutras o por aquellos que van dirigidos al sector masculino.


· Optar por marcas más baratas que ofrezcan productos parecidos a los que tratan de venderte a sobreprecio.


· Denuncia en las redes sociales tu insatisfacción con aquellos productos femeninos que en su versión masculina son más económicos. Si lo haces pondrás en evidencia la utilización del pink tax y las compañías se verán obligadas a tomar partido en el asunto.


Es injusto que en vísperas de entrar al año 2020, además de tener que luchar contra la brecha salarial tengamos que pagar más por una infinidad de artículos y servicios por el simple hecho de haber nacido mujeres. No obstante, no debemos olvidar que en términos de población somos mayoría y que ejercemos aproximadamente el 70% de las compras. Lo anterior quiere decir, que en nuestros hábitos de consumo radica nuestro poder de cambiar la situación.

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