• Equipo Equidad Financiera

Crisis sanitaria y económica por COVID-19 ¿Qué pago primero?

Actualizado: may 5

El COVID-19 además de provocar una gran crisis sanitaria a nivel mundial también ha revelado la solidez de nuestras finanzas. La imperiosa necesidad de refugiarse en casa ha ocasionado que muchas queden sin vínculo laboral, sobreviviendo con los fondos de emergencias. Otras han contado con la gran suerte de ingeniarse alguna alternativa para trabajar desde casa. Pero lo cierto es que, tanto para unas como para otras, las facturas no dejan de llegar. Y en medio de la incertidumbre del momento, la gestión de los compromisos de pago se convierte en una tarea difícil de llevar.


En situaciones como la actual, y cuando se trata de pagos de facturas, la palabra del momento es “priorizar”. A la hora de decidir cuáles pagos debemos realizar es preciso que nos preguntemos “¿Qué pasaría?” si no cumpliéramos con el compromiso de pago del producto o servicio señalado. La idea es dar prioridad a todas aquellas cosas imprescindibles, dejando para después todo aquello que no representa una verdadera necesidad. Que no estoy diciendo que te vuelvas morosa por siempre, sino que encuentres ese balance entre cumplir con las obligaciones previamente adquiridas y tener un poco de paz mental y liquidez necesaria ante cualquier imprevisto.


¿Qué orden dar a la facturas y deudas durante la emergencia sanitaria?


Cuando enfrentamos crisis o momentos de inestabilidad financiera, es preciso dar prioridad a las facturas de productos o servicios que suponen una verdadera necesidad. Posteriormente seguiremos con las deudas de aquellos servicios o productos menos apremiantes.


Prioridad Máxima


Aquellas facturas o deudas relacionadas con nuestra vivienda deben ser sin duda alguna nuestra primera prioridad. Nuestro hogar constituye el gasto más grande e importante de todos. Incumplir con nuestro compromiso de pago de renta o hipoteca podría convertirse en un gran problema.


Es cierto que en medio del nuevo coronavirus son muchas las ciudades y estados que han decidido congelar las acciones de desalojo, o incluso ciertos caseros han decidido por cuenta propia dejar pasar el pago de la renta. Sin embargo, lo aconsejado es mantenerse al día con los pagos, pues a la larga el peligro de ser desalojada siempre estará al asecho. Más vale tener plena seguridad de que contamos con un refugio para vivir, que quedarnos en la incertidumbre de que en algún momento pudiéramos quedarnos sin casa.


Prioridad Media


Una vez que conseguiste estar al día con el pago de tu alquiler o hipoteca, llega el momento de los servicios públicos. Es el turno de atender las facturas del agua, la electricidad, gas e Internet. Retrasarte con estos pagos te ponen en riesgo de acumular tarifas, viéndote incluso en la probabilidad de que te suspendan dichos servicios, o teniendo nulo acceso a trabajar y conseguir ingresos adicionales.


De antemano va el consejo de extremar las medidas de ahorro para lograr que las facturas sean lo más bajas posible. Ante cualquier problema de la liquidación de estos pagos lo aconsejado sería comunicarte con los proveedores de servicio. Es posible que cuenten con algún programa de asistencia económica que pueda ayudarte.


Dentro de la prioridad media también entran los pagos de tu automóvil. Incluso estando en casa es imprescindible que cuentes con tu propio transporte para hacer diligencias esenciales, así como para volver al trabajo una vez que todo regrese a la normalidad. Si tienes alguna dificultad no olvides que algunas marcas de automóviles (Toyota, GM, etc.) ofrecen aplazamientos de pago, por lo que brindan a sus clientes la oportunidad de coordinar alguna alternativa.


Prioridad baja


Finalmente llegó el turno para todas aquellas deudas que siguen. Es en este aparte donde entran los compromisos de pagos que pueden retrasarse o renegociarse. Nos referimos a facturas médicas, impuestos atrasados (afortunadamente ya hay prórroga), préstamos para estudiantes que podrían liquidarse posteriormente u otras deudas que puedan retrasarse sin provocar mayores daños.


En cuanto a lo relacionado con los saldos de las tarjetas de crédito, son muchos los bancos que por el momento están permitiendo a los prestatarios poder diferir sus pagos a través de tarjetas de crédito. De igual forma, algunos trabajan con facilidades de pago a meses, así como en la modificación de los requisitos mínimos de pago. No obstante, es primordial comunicarse con la entidad bancaria para hacer las averiguaciones pertinentes. Muchos bancos congelan tu tarjeta en el momento en el que accedes a las facilidades de pago posterior.


En resumen, a la hora de manejar los compromisos de pago en épocas crisis es necesario establecer prioridades. Tampoco será buena idea acumular facturas sin pagar sin motivos suficientes. Ante la inminente necesidad de un incumplimiento lo más acertado es comunicarse con el acreedor o prestamista, y de esa manera ver la posibilidad de llegar a un acuerdo. Recuerda que lo más importante en estos momentos es nuestra salud física y mental y que poco a poco haremos frente a todos nuestros compromisos y saldremos aún más fortalecidas de esta situación.